Mi camino comenzó mucho antes de que existiera FLUYE.

Mi búsqueda interior comenzó desde muy joven.

Siempre he sentido una curiosidad profunda por comprender la vida, lo que somos y aquello que existe más allá de lo que podemos ver. Pero gran parte de lo que hoy comparto no llegó solamente a través de libros, cursos o enseñanzas.

La vida misma ha sido una de mis mayores maestras.

A lo largo de mi camino he atravesado diferentes procesos personales, pérdidas y la muerte de seres queridos que marcaron profundamente mi manera de mirar la vida.

También he vivido lo que muchas tradiciones espirituales llaman “noches oscuras del alma”: etapas en las que aquello que creíamos conocer de nosotros mismos cambia, las respuestas que antes funcionaban dejan de hacerlo y nos encontramos frente a preguntas mucho más profundas.

Momentos que me han llevado a mirar hacia adentro, cuestionarme, reconstruirme y encontrar nuevas maneras de comprenderme y comprender la vida.

A veces siento que he vivido muchas vidas dentro de una sola.

Cada etapa me ha mostrado una versión diferente de mí. Algunas llegaron a través de momentos hermosos; otras, a través de pérdidas, cambios y experiencias que jamás hubiera elegido, pero que terminaron transformando profundamente mi manera de vivir.

Y con el tiempo comprendí algo:

la vida siempre me estaba enseñando desde la experiencia.

El camino de regreso

Fue en esa búsqueda donde la meditación, la respiración y la presencia comenzaron a convertirse en algo mucho más profundo para mí.

Durante más de una década han sido parte de mi práctica personal y, sobre todo, herramientas para regresar.

Regresar cuando mi mente se adelanta.

Regresar cuando la vida cambia.

Regresar cuando necesito escucharme.

Regresar cuando me doy cuenta de que estoy viviendo desde patrones antiguos.

Y regresar también para disfrutar, agradecer y estar verdaderamente presente en los momentos buenos.

Con los años fui explorando diferentes caminos: meditación, mindfulness, respiración consciente, prácticas somáticas, Reiki, journaling, ritual, trabajo energético y distintas enseñanzas espirituales y contemplativas.

Pero algo ha permanecido en el centro de todo:

La presencia.

Porque después de tantos años buscando, aprendiendo y experimentando, he comprendido que muchas veces aquello que estamos buscando no está fuera de nosotros.

Necesitamos crear el silencio suficiente para poder escucharlo.

Mi espiritualidad

Hoy entiendo la espiritualidad de una manera mucho más humana.

Para mí no significa vivir siempre en paz, evitar las emociones difíciles o pretender que todo sucede por una razón que debemos comprender inmediatamente.

Tampoco significa desconectarnos de nuestra realidad.

Para mí, espiritualidad significa aprender a estar profundamente presentes dentro de nuestra experiencia humana.

Es respirar antes de reaccionar.

Observar nuestros pensamientos sin creer automáticamente todo lo que nos dicen.

Reconocer nuestros patrones.

Escuchar nuestro cuerpo.

Aprender a poner límites.

Permitimos sentir.

Elegir conscientemente.

Amar.

Perder.

Comenzar otra vez.

Celebrar.

Y también disfrutar profundamente estar vivos.

Por eso me interesa tanto el encuentro entre las prácticas espirituales y contemplativas antiguas y lo que hoy podemos aprender sobre meditación, atención, comportamiento, hábitos, cuerpo y mente.

No veo estos mundos separados.

Para mí, todos pueden formar parte de una misma pregunta:

¿Cómo puedo vivir esta vida con mayor conciencia?

De mi camino nació FLUYE

FLUYE no nació de la idea de crear simplemente un negocio de bienestar.

Nació de mi propia historia.

De las veces que he tenido que comenzar de nuevo.

De las preguntas que me han acompañado.

De las pérdidas.

De la búsqueda.

De la meditación.

De las herramientas que me han ayudado a regresar a mí.

Y también de descubrir que la vida no consiste únicamente en sanar aquello que nos dolió.

También estamos aquí para vivir, conectar, crear, amar, celebrar y disfrutar.

Por eso FLUYE reúne diferentes partes de mi propio camino: meditación, respiración, presencia, Reiki, prácticas somáticas, creatividad, ritual, intención y conexión.

No quiero decirte cuál debe ser tu camino.

Quiero ofrecerte herramientas y experiencias para que puedas escuchar el tuyo.

Yo también sigo caminando

No comparto desde un lugar de haber llegado a una meta.

Yo también sigo aprendiendo.

Sigo meditando.
Sigo estudiando.
Sigo observando mis patrones.
Sigo haciendo preguntas.
Sigo viviendo experiencias que me transforman.

Y sigo regresando a mí.

Quizá por eso una de las ideas que mejor representa todo lo que quiero compartir es esta:

Volver a ti no significa vivir siempre en calma.

Significa reconocer cuando te has alejado de tu centro y recordar que puedes encontrar nuevamente el camino de regreso.

Eso es FLUYE para mí.

Un espacio para respirar.
Un espacio para sentir.
Un espacio para experimentar.
Un espacio para celebrar la vida.
Un espacio para volver a ti.

— Ella

A woman with short auburn hair and large black glasses, wearing a light beige blouse, sitting in a cozy, softly lit room with bohemian decor, including a dreamcatcher on the wall, candles, and mineral specimens.